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Crear células Sanas- Aceites Esenciales

Este texto esta copiado íntegramente del libro llamado “En Soplo de Dios en los Aceites Esenciales” del autor L. Emerson Ferrel. Mientras que leía el libro, cada palabra, cada párrafo, va cobrando sentido a medida que lo vas leyendo y realmente lo quise compartir con vosotros, y sinceramente es que hubiese copiado todo el libro, pero esta es la parte que a mi mas me gusto. Este libro a pesar de las referencias que hace de Dios, espíritu santo..etc, no es un libro religioso, a pesar de hablar de química, no es un libro de química, tampoco de física, ni e medicina, sino de muchos estudios e este Maestro, que mezcla ciencia, con espiritualidad. Espero que podáis extraer la esencia de este capitulo que a continuación os dejo, y al igual que a mi os sirva para auto-ayudaros y auto-comprenderos tanto física, como emocional, como espiritualmente.

Aceites Esenciales

Crear Células Sanas

El Doctor Robert O. Becker, en su libro “El Cuerpo Eléctrico,” nos dice que el cuerpo humano tiene una cierta frecuencia eléctrica y los niveles de ésta determinan la salud de una persona. El mundo físico está compuesto de átomos. Cada átomo en el universo tiene una vibración específica o movimiento periódico. Cada movimiento periódico tiene una frecuencia que puede ser medida en Hertz. Cada elemento en la Tabla Periódica de los Elementos tiene una frecuencia de vibración específica. La frecuencia de una corriente es medida en Hertz. Un Hertz es una revolución de un punto a otro. Por ejemplo, si dejaras caer una piedra en un charco de agua, la ola que emerge desde que cae la piedra hacia un punto definido y de regreso es considerado una revolución. Una
bombilla de luz de 100-Watts que opera a 60 MHz quiere decir que parpadea 60 veces por segundo. El voltaje y la frecuencia son importantes para entender la manera en que las células humanas operan.

El voltaje es descrito como el poder de hacer trabajo, mientras que el movimiento de los electrones mide el amperaje. Esto causa que la corriente suba y el poder incremente. Ese movimiento de electrones forma una corriente y crea un campo electromagnético. La enfermedad ocurre cuando las células tienen muy poco voltaje y una frecuencia muy baja. Nuestros cuerpos están compuestos de trillones de células las cuales son formadas por átomos que vibran a
una gran variedad de frecuencias y producen un campo electromagnético que atrae vibraciones específicas definidas por la condición de la célula. Cuando la enfermedad está presente, se puede manifestar como un desequilibrio químico. En general eso quiere decir que un desequilibrio electromagnético ha alterado las frecuencias de vibración específicas de las moléculas, células, tejidos y órganos dentro del cuerpo.


Nuestros órganos han sido creados para apoyarse uno a otro en un ritmo perfecto, pero cuando la enfermedad interrumpe esa armonía, enfermedades tales come el cáncer, ataques de corazón y diabetes son el resultado.
“Restaurar” el cuerpo a su frecuencia original lo vuelve a su balance y restaura su resonancia armónica natural, la cual corrige la corrupción de las células provocada por la enfermedad. Dios diseñó nuestros cuerpos para que se sanen solos y en forma perpetua a través de la reproducción sana de células nuevas. El cuerpo fue creado con trillones de microrganismos diseñados para descomponer el cuerpo después de la muerte. Estos bichos permanecen en estado latente siempre y cuando las frecuencias de las células se mantengan arriba de 52 MHz. Esto requiere los
nutrientes adecuados como oxigeno, agua y ejercicio para nombrar unos pocos.
Si los microrganismos despiertan debido a una disonancia armónica o bajo voltaje, estos sueltan enzimas que disuelven las células para convertirlas en alimento. Por ejemplo, la bacteria estreptococos despierta y comienza a comer nuestras anginas. La mayoría de las personas han sido condicionadas a consultar a un medico para que les recete un antibiótico(Tennant,Jerry(2010) Healing is Voltage, Made in U.S.A.Lexington, KY. 60-61 ppg.).

Desafortunadamente, los antibióticos están diseñados para tratar un síntoma al costo de bajar la frecuencia de un organismo, el cual eventualmente produce una enfermedad crónica en el cuerpo.
Cuando sientes que tienes poca energía, te sientes enfermo o tienes un problema físico grave o crónico; la solución es que los electrones lleven voltaje a ese órgano. Una de las maneras mas rápidas de lograr esto es a través de inhalar o aplicar aceites esenciales.
Los aceites esenciales no son un substituto para el Espíritu Santo y la Cruz de Cristo pero sí son una herramienta divina usada en las escrituras para facilitar el poder sanador de Dios. (Santiago 5:14).
Cuando inhalas o aplicas los aceites esenciales, estás limpiando y reprogramando las células para que éstas puedan reparar el cuerpo. Este sencillo acto mezclado con la fe permitirá que el Espíritu Santo sane tu cuerpo y traiga paz a tu almas. Creo yo que la mejor estrategia para la salud divina es la oración y el ayuno. Pero, la mayoría del Cuerpo de Cristo está en una condición crítica por las malas decisiones y creencias y esto requiere atención inmediata.

Por eso es que el entender nuestras células es la llave fundamental para la vitalidad física y es el primer paso para comenzar a cumplir nuestro destino en Dios. La enfermedad crónica en muchos miembros del Cuerpo de Cristo les ha impedido que entiendan el ámbito espiritual. A menos que uno esté en paz tanto con el mundo espiritual como con el físico, el Espíritu Santo estará restringido y obstaculizado para revelar los misterios del Reino de Dios. Por eso es que el ayuno ha sido una parte integral de mi vida.

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